Sí, la práctica de ejercicio físico es altamente recomendable y segura para pacientes con cáncer de ovario, siempre que sea supervisada y adaptada a su estado clínico. La actividad física regular ayuda a reducir la fatiga oncológica, mejora la salud cardiovascular y aumenta significativamente la calidad de vida durante y después de los tratamientos.
La evidencia clínica sugiere que el ejercicio físico ayuda a las pacientes con cáncer de ovario a mitigar los efectos secundarios de la quimioterapia, como la debilidad muscular y la neuropatía periférica. Mantenerse activa puede mejorar la tolerancia a los tratamientos y fortalecer el estado anímico de las 60 personas que forman nuestra comunidad de cáncer de ovario en DiseaseMaps.org.
No existe una única rutina, pero se recomienda un enfoque multidisciplinar. Es fundamental adaptar la intensidad según la etapa del tratamiento del cáncer de ovario:
La recomendación general es seguir la regla de "escuchar a tu cuerpo". Durante el tratamiento activo del cáncer de ovario, se sugiere realizar sesiones de 15 a 30 minutos, de 3 a 5 veces por semana, a una intensidad moderada (donde pueda mantener una conversación mientras se ejercita). Evite ejercicios de alto impacto si presenta ascitis o recuentos sanguíneos bajos.
Antes de comenzar, es vital consultar con su oncólogo, especialmente si ha tenido una cirugía reciente por cáncer de ovario. El ejercicio debe suspenderse si presenta dolor inusual, mareos, dificultad para respirar o sangrado.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su equipo de salud antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio.