La práctica de ejercicio físico en personas con paquigiria es generalmente recomendable y beneficiosa, siempre que sea supervisada por un equipo médico multidisciplinar y adaptada a las capacidades neurológicas y motoras individuales. La actividad física debe priorizar la seguridad, la mejora del tono muscular y el bienestar emocional, evitando deportes de contacto o de alto riesgo que puedan comprometer la integridad física debido a posibles crisis epilépticas o problemas de equilibrio asociados a la paquigiria.
La paquigiria, una malformación del desarrollo cortical, suele cursar con hipotonía y dificultades en la coordinación. El ejercicio adaptado ayuda a mejorar la fuerza muscular, el equilibrio y la propiocepción. Además, en nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde 34 personas con paquigiria comparten sus experiencias, muchos reportan que la actividad física controlada reduce la ansiedad y mejora la calidad del sueño, factores críticos cuando existe comorbilidad con epilepsia.
Dada la naturaleza de la paquigiria, se deben evitar actividades con riesgo de traumatismo craneoencefálico. Se recomiendan actividades de bajo impacto que permitan el control del movimiento:
La intensidad debe ser siempre moderada. Es fundamental evitar la fatiga extrema, ya que en pacientes con paquigiria, el agotamiento físico puede actuar como un factor desencadenante de convulsiones. Se recomienda empezar con sesiones cortas de 20 a 30 minutos, tres veces por semana, bajo la supervisión de un fisioterapeuta especializado en neurología.
Descargo de responsabilidad: Esta información es educativa y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su equipo de especialistas antes de realizar cambios en su rutina de salud.