Sí, la actividad física es altamente recomendable para las personas con Síndrome de Potocki-Lupski, ya que ayuda a mejorar el tono muscular, la coordinación motora y el bienestar emocional. Se aconseja que el ejercicio sea supervisado, de baja a moderada intensidad, y adaptado a las necesidades neurocognitivas y físicas específicas de cada paciente bajo la guía de un fisioterapeuta.
El Síndrome de Potocki-Lupski, causado por una duplicación en la región 17p11.2, a menudo conlleva hipotonía (bajo tono muscular), retraso en el desarrollo motor y desafíos en la integración sensorial. La práctica regular de ejercicio físico no solo fortalece la musculatura, sino que también mejora la propiocepción y la autorregulación. En nuestra comunidad de DiseaseMaps, donde 14 personas con Síndrome de Potocki-Lupski comparten sus experiencias, muchos padres destacan que las actividades estructuradas ayudan a reducir los niveles de ansiedad y a mejorar los patrones de sueño, un problema frecuente en este diagnóstico.
Dado que el Síndrome de Potocki-Lupski puede presentar dificultades en la coordinación y el equilibrio, los deportes deben ser seleccionados según las capacidades individuales. Es fundamental priorizar actividades que fomenten la seguridad y el éxito personal:
La intensidad debe ser siempre moderada. Debido a que el Síndrome de Potocki-Lupski puede estar asociado con problemas de alimentación o dificultades en la regulación de la temperatura corporal, es vital evitar el sobreesfuerzo y la deshidratación. Una frecuencia ideal sería de 2 a 3 sesiones por semana, de 30 a 45 minutos, siempre observando las señales de fatiga o frustración del individuo. La clave es la consistencia y la diversión, no el rendimiento atlético.
Antes de iniciar cualquier programa de ejercicios, es imperativo que un especialista evalúe al paciente con Síndrome de Potocki-Lupski para descartar cualquier anomalía cardíaca o musculoesquelética asociada a la duplicación genética. En algunos casos, la hiperlaxitud articular puede requerir el uso de férulas o calzado ortopédico específico durante la actividad física para prevenir lesiones. La supervisión de un fisioterapeuta pediátrico es esencial para diseñar un plan de ejercicios que se ajuste a la evolución del desarrollo del niño o adulto.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; consulte siempre a su médico especialista ante cualquier duda sobre la salud de su familiar.