Actualmente, no existe una cura definitiva para la Colangitis Esclerosante Primaria (CEP), por lo que el tratamiento se centra en el manejo de los síntomas, el control de las complicaciones hepáticas y la vigilancia estrecha de la salud biliar. Las estrategias terapéuticas incluyen el uso de ácido ursodeoxicólico (AUDC) para mejorar la bioquímica hepática, la intervención endoscópica para tratar estenosis biliares y, en casos avanzados, el trasplante de hígado.
El manejo de la Colangitis Esclerosante Primaria es multidisciplinario. El ácido ursodeoxicólico es frecuentemente recetado para mejorar las pruebas de función hepática, aunque no se ha demostrado que modifique la progresión de la enfermedad a largo plazo. La intervención endoscópica, mediante colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE), es fundamental para dilatar las estenosis dominantes en los conductos biliares, lo que ayuda a prevenir la colangitis bacteriana recurrente.
La Colangitis Esclerosante Primaria conlleva un riesgo elevado de desarrollar colangiocarcinoma y enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Por ello, el seguimiento clínico debe incluir:
Cuando la Colangitis Esclerosante Primaria progresa hacia una insuficiencia hepática terminal o cuando las complicaciones (como hipertensión portal o colangitis refractaria) afectan gravemente la calidad de vida, el trasplante de hígado es el tratamiento definitivo. Los pacientes con Colangitis Esclerosante Primaria suelen tener excelentes resultados post-trasplante, con tasas de supervivencia a 5 años superiores al 85%.
Descargo de responsabilidad: Esta información es educativa y no sustituye el consejo médico profesional; siempre consulte a su especialista antes de tomar decisiones sobre su tratamiento.