La práctica de ejercicio físico es altamente recomendable para las personas con psoriasis, ya que ayuda a reducir la inflamación sistémica, mejora el control del peso y disminuye los niveles de estrés que a menudo desencadenan brotes en la piel.
Como especialista, observo que la psoriasis no es solo una enfermedad cutánea, sino una condición inflamatoria crónica. Mantenerse activo puede mejorar la respuesta a los tratamientos sistémicos y reducir el riesgo de comorbilidades asociadas, como el síndrome metabólico y la artritis psoriásica. El ejercicio regular ayuda a mantener un índice de masa corporal saludable, lo cual es fundamental, ya que el tejido adiposo libera citoquinas proinflamatorias que pueden exacerbar los síntomas de la psoriasis.
No existe una restricción estricta sobre el tipo de deporte, pero es importante adaptar la actividad a las necesidades de tu piel:
Si experimentas dolor articular durante o después de la actividad, es crucial consultar con tu reumatólogo para descartar la artritis psoriásica, una complicación frecuente en pacientes con psoriasis. El ejercicio debe ser un aliado para tu bienestar, no una fuente de malestar físico.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Consulte siempre con su dermatólogo antes de comenzar un nuevo programa de ejercicios, especialmente si está bajo tratamiento con inmunosupresores o biológicos.