El Trastorno Reactivo del Apego (TRA) no es una enfermedad hereditaria ni tiene una base genética directa. Se trata de un trastorno psiquiátrico derivado exclusivamente de experiencias tempranas de negligencia, privación social o cambios repetidos de cuidadores que impiden al niño formar vínculos afectivos estables.
A diferencia de los trastornos del neurodesarrollo con carga hereditaria, el Trastorno Reactivo del Apego es una respuesta adaptativa del sistema nervioso ante un entorno carencial. La literatura médica actual subraya que la etiología del Trastorno Reactivo del Apego es puramente ambiental; es decir, no existen genes que predispongan a un niño a desarrollar esta condición, sino que es la ausencia de una figura de apego constante y sensible lo que interrumpe el desarrollo emocional saludable.
El desarrollo del Trastorno Reactivo del Apego ocurre cuando los niños no tienen la oportunidad de establecer un vínculo seguro con un cuidador principal durante los primeros años de vida. Los factores de riesgo incluyen:
Aunque algunos niños pueden tener temperamentos innatos diferentes, esto no constituye un diagnóstico de Trastorno Reactivo del Apego. El diagnóstico requiere evidencia clínica de que el niño ha experimentado un patrón de cuidado insuficiente. En la comunidad de DiseaseMaps.org, 8 personas han compartido sus experiencias, destacando que el enfoque terapéutico debe centrarse en la reparación del vínculo y no en factores biológicos heredados.
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