La Retinopatía del Prematuro (ROP) no es una enfermedad contagiosa, ya que no es causada por virus, bacterias ni agentes infecciosos. Se trata de un trastorno del desarrollo ocular que afecta a bebés prematuros, derivado de un crecimiento anómalo de los vasos sanguíneos en la retina debido a su nacimiento anticipado.
La Retinopatía del Prematuro ocurre porque el desarrollo vascular de la retina, que normalmente se completa al final del embarazo, se interrumpe al nacer el bebé de forma prematura. La exposición del ojo inmaduro a un entorno fuera del útero, junto con factores como la oxigenación, provoca que los vasos sanguíneos crezcan de manera desordenada, lo cual es la característica clínica central de la Retinopatía del Prematuro.
Aunque la Retinopatía del Prematuro no se contagia, existen factores de riesgo claramente identificados por la literatura médica que aumentan la probabilidad de su aparición:
El diagnóstico de la Retinopatía del Prematuro se realiza mediante un examen de fondo de ojo realizado por un oftalmólogo pediatra especializado. Este examen se programa sistemáticamente en las unidades de neonatología basándose en protocolos internacionales, permitiendo detectar la Retinopatía del Prematuro en sus etapas iniciales antes de que cause daño permanente a la visión.
Aviso médico: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.