El raquitismo es una condición caracterizada por el reblandecimiento y debilitamiento de los huesos en niños, causado principalmente por una deficiencia severa y prolongada de vitamina D, calcio o fósforo. Para saber si una persona padece raquitismo, es fundamental observar signos físicos como el arqueamiento de las piernas, dolor óseo persistente y retraso en el crecimiento, los cuales deben ser confirmados mediante análisis de sangre y radiografías específicas.
El raquitismo se manifiesta cuando los huesos no se mineralizan correctamente, volviéndose frágiles. Los síntomas clínicos más comunes incluyen:
El diagnóstico de raquitismo requiere una evaluación médica integral. Los especialistas suelen solicitar perfiles bioquímicos en sangre para medir los niveles de calcio, fósforo, fosfatasa alcalina y vitamina D (25-hidroxivitamina D). Adicionalmente, las radiografías de las muñecas o rodillas son esenciales para observar la desmineralización en las placas de crecimiento, un sello distintivo del raquitismo activo.
Aunque la forma más común es nutricional, existe el raquitismo hipofosfatémico, que es de origen genético y se transmite principalmente a través de un patrón ligado al cromosoma X. En estos casos, el cuerpo no puede procesar correctamente el fósforo, lo que requiere un manejo clínico especializado por parte de endocrinólogos pediatras y genetistas, a diferencia del raquitismo por carencia dietética que suele responder a la suplementación.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico o el tratamiento personalizado.