Sí, la práctica de ejercicio físico es altamente recomendable para personas con escoliosis, ya que ayuda a fortalecer la musculatura paravertebral y mejorar la flexibilidad del tronco. Es fundamental adaptar la intensidad y el tipo de actividad según la severidad de la curvatura y el tratamiento en curso, siempre bajo supervisión médica.
Para quienes viven con escoliosis, el ejercicio no busca corregir la curva ósea directamente, sino optimizar la postura y reducir el dolor asociado al desequilibrio muscular. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde contamos con 127 miembros que comparten sus experiencias con la escoliosis, muchos reportan una mejoría significativa en su calidad de vida al integrar rutinas de fortalecimiento del núcleo (core) y ejercicios de respiración.
La elección del deporte depende del grado de la curva (medido en grados Cobb) y de si el paciente utiliza un corsé ortopédico. Se recomiendan actividades que promuevan la simetría y el control corporal:
La recomendación general para pacientes con escoliosis es realizar ejercicio de moderada intensidad al menos 3 a 4 veces por semana. Es vital evitar deportes de alto impacto o aquellos que impliquen una rotación excesiva o brusca de la columna vertebral sin supervisión profesional, ya que podrían aumentar la fatiga muscular.
Es indispensable que cualquier paciente con escoliosis consulte con su traumatólogo o fisioterapeuta antes de iniciar una rutina deportiva para evaluar la estabilidad de la columna y el riesgo de progresión de la curva.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista antes de modificar su plan de tratamiento.