El Síndrome del Intestino Corto (SIC) es una condición de malabsorción grave que ocurre cuando una parte significativa del intestino delgado ha sido extirpada quirúrgicamente o presenta una disfunción severa. Las causas principales del Síndrome del Intestino Corto incluyen complicaciones quirúrgicas por enfermedades inflamatorias, accidentes vasculares o defectos congénitos que impiden una absorción adecuada de nutrientes.
El Síndrome del Intestino Corto no es una enfermedad hereditaria, sino el resultado de una pérdida anatómica o funcional. En adultos, las causas más frecuentes incluyen la enfermedad de Crohn complicada, isquemia mesentérica (falta de flujo sanguíneo al intestino), traumatismos abdominales graves o tumores. En pediatría, el Síndrome del Intestino Corto suele estar asociado a la enterocolitis necrotizante o a condiciones congénitas como la atresia intestinal.
La gravedad del Síndrome del Intestino Corto depende directamente de la longitud y la sección del intestino que se ha perdido. El intestino delgado mide normalmente entre 3 y 6 metros; cuando la longitud residual es insuficiente, el cuerpo no puede procesar los macronutrientes, vitaminas y minerales necesarios.
La aparición del Síndrome del Intestino Corto suele estar precedida por intervenciones quirúrgicas mayores. Entre los factores desencadenantes más documentados se encuentran:
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