La actividad física es altamente recomendable para las personas con Sjogren, siempre que se adapte a los niveles de fatiga y a la sequedad característica de cada paciente.
Como especialista, observo que el ejercicio regular es una herramienta poderosa para manejar el dolor articular y la fatiga debilitante asociada al Sjogren. Sin embargo, el enfoque debe ser el "ejercicio de bajo impacto" para evitar el sobreesfuerzo que podría exacerbar los brotes inflamatorios. La clave es la consistencia sobre la intensidad.
No vea el ejercicio como una obligación atlética, sino como un componente terapéutico de su plan de tratamiento. Para muchos pacientes en nuestra comunidad, el movimiento suave ayuda a reducir la rigidez matutina y mejora significativamente el estado de ánimo. Si nota que el ejercicio desencadena un brote de Sjogren, consulte con su reumatólogo para ajustar su medicación o su rutina de actividad.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Consulte siempre a su equipo médico antes de iniciar cualquier programa de ejercicios, especialmente si presenta complicaciones sistémicas o daño orgánico relacionado con su condición.