La discinesia tardía no es una enfermedad hereditaria, ya que su origen no reside en una mutación genética transmitida de padres a hijos. Se trata de un trastorno del movimiento inducido por el uso prolongado de medicamentos bloqueadores de los receptores de dopamina, como los antipsicóticos o ciertos fármacos antieméticos.
A diferencia de las enfermedades mendelianas, la discinesia tardía se desarrolla como una respuesta iatrogénica (derivada de un tratamiento médico) en el sistema nervioso central. Aunque la susceptibilidad individual a desarrollar este trastorno puede variar según la predisposición biológica de cada paciente, la discinesia tardía es adquirida y no se transmite a la descendencia a través del ADN.
Aunque no es hereditaria, existen factores de riesgo que aumentan la vulnerabilidad de una persona al tomar medicamentos que potencialmente causan discinesia tardía. Estos incluyen:
Recibir un diagnóstico de discinesia tardía puede generar frustración, especialmente al saber que es un efecto secundario de un tratamiento necesario. En DiseaseMaps.org, 23 personas con discinesia tardía ya forman parte de nuestra comunidad, compartiendo estrategias para gestionar los movimientos involuntarios y el impacto en la calidad de vida, lo cual es fundamental para el bienestar emocional.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista antes de realizar cambios en su medicación.