La displasia tanatofórica es una displasia esquelética letal causada por mutaciones de ganancia de función en el gen FGFR3, que regula el crecimiento óseo. Esta condición genética ocurre de manera esporádica debido a una mutación de novo en el espermatozoide paterno, lo que significa que, en casi todos los casos, no es heredada de los padres.
La causa subyacente de la displasia tanatofórica es una mutación puntual en el gen FGFR3 localizado en el cromosoma 4p16.3. Este gen es responsable de producir el receptor 3 del factor de crecimiento de fibroblastos, una proteína que limita el crecimiento óseo. En la displasia tanatofórica, la mutación provoca que este receptor esté constantemente "encendido", lo que inhibe de forma severa la proliferación de condrocitos en las placas de crecimiento, resultando en huesos extremadamente cortos y malformados.
Es fundamental comprender que la displasia tanatofórica casi nunca es hereditaria. Dado que la afección impide la supervivencia a largo plazo tras el nacimiento, los individuos afectados no suelen reproducirse. La mutación ocurre de forma espontánea durante la formación de las células germinales, estando asociada estadísticamente con una edad paterna avanzada. El riesgo de recurrencia para los padres de un niño con displasia tanatofórica es extremadamente bajo, menor al 1%.
Existen dos tipos principales de displasia tanatofórica, clasificados según sus características radiológicas:
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