La displasia tanatofórica es una displasia esquelética letal grave caracterizada por huesos largos extremadamente cortos, un tórax estrecho y una cabeza grande. El diagnóstico se realiza principalmente mediante ecografías prenatales de alta resolución que detectan estas anomalías esqueléticas específicas, confirmándose posteriormente mediante pruebas genéticas moleculares.
La displasia tanatofórica es la forma más común de displasia esquelética letal, con una prevalencia estimada de 1 entre 20.000 a 50.000 nacimientos. Se clasifica en dos tipos: el Tipo I, que presenta fémures curvos y ausencia de cráneo en trébol, y el Tipo II, caracterizado por fémures rectos y una deformidad craneal severa denominada "cráneo en trébol".
El diagnóstico de la displasia tanatofórica suele sospecharse durante el segundo trimestre del embarazo. Los médicos buscan marcadores ecográficos específicos que indican esta condición:
La displasia tanatofórica es causada por mutaciones de novo en el gen FGFR3. Esto significa que, en casi todos los casos, la mutación ocurre de manera espontánea en el óvulo o el espermatozoide durante la concepción, y no es heredada de los padres. No existe un riesgo elevado de recurrencia en futuros embarazos para padres de un niño con displasia tanatofórica.
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Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el asesoramiento médico profesional; siempre consulte con un especialista ante cualquier duda sobre su salud o la de su familia.