La displasia tanatofórica es una displasia esquelética grave de carácter letal, caracterizada por un acortamiento extremo de las extremidades y un tórax estrecho que compromete la función respiratoria. El término "tanatofórica" proviene del griego y significa "portadora de la muerte", reflejando que la mayoría de los casos resultan en fallecimiento poco después del nacimiento debido a insuficiencia respiratoria severa.
La displasia tanatofórica está causada por mutaciones de ganancia de función en el gen FGFR3 (receptor 3 del factor de crecimiento de fibroblastos). Estas mutaciones provocan una señalización celular descontrolada que interfiere gravemente con la osificación endocondral. La displasia tanatofórica se clasifica en dos tipos clínicos: el tipo I, que presenta fémures curvos y platispondilia (vértebras aplanadas), y el tipo II, que se distingue por un cráneo en forma de trébol (trigonocefalia severa).
Casi todos los casos de displasia tanatofórica ocurren como una mutación de novo, lo que significa que no se hereda de los padres, sino que ocurre de forma espontánea durante el desarrollo embrionario. Debido a la letalidad de la displasia tanatofórica, es extremadamente raro que las personas afectadas lleguen a la edad reproductiva, por lo que el riesgo de recurrencia para los padres es muy bajo, aunque se recomienda asesoramiento genético para descartar mosaicismo germinal.
Los hallazgos clínicos que permiten identificar la displasia tanatofórica incluyen:
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