La traqueomalacia es una afección caracterizada por la debilidad de las paredes de la tráquea, lo que provoca que estas colapsen durante la espiración o la tos. El síntoma más distintivo de la traqueomalacia es una respiración ruidosa, sibilante o un estridor persistente que suele empeorar con el esfuerzo, el llanto o las infecciones respiratorias.
Los pacientes con traqueomalacia presentan una variedad de síntomas respiratorios que dependen de la gravedad del colapso traqueal. Los signos clínicos más frecuentes incluyen:
El diagnóstico de la traqueomalacia se confirma generalmente mediante una broncoscopia dinámica, que permite al médico observar el colapso de las paredes traqueales en tiempo real mientras el paciente respira. Otras pruebas complementarias incluyen la tomografía computarizada (TC) de alta resolución y, en casos específicos, pruebas de función pulmonar para evaluar el impacto en la capacidad respiratoria.
La traqueomalacia puede presentarse de forma congénita, a menudo asociada a síndromes genéticos como el síndrome de Williams, o puede ser adquirida debido a traumas, intubaciones prolongadas o compresión externa. No existe un patrón de herencia único, por lo que es fundamental la evaluación de un genetista si se sospecha una causa subyacente.
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