El Síndrome de Weaver es un trastorno genético poco frecuente causado principalmente por mutaciones en el gen EZH2, el cual desempeña un papel crítico en el desarrollo y la regulación de la expresión génica. Esta condición se caracteriza por un crecimiento acelerado antes y después del nacimiento, además de rasgos faciales distintivos y anomalías esqueléticas.
El Síndrome de Weaver es causado por variantes patogénicas (mutaciones) en el gen EZH2, localizado en el cromosoma 7. Este gen proporciona instrucciones para producir una enzima que ayuda a controlar la actividad de otros genes. Cuando el EZH2 no funciona correctamente, se altera el proceso normal de crecimiento, lo que explica las características clínicas observadas en el Síndrome de Weaver. En la mayoría de los casos, estas mutaciones ocurren de manera esporádica (de novo), lo que significa que no han sido heredadas de los padres.
Aunque la mayoría de los casos de Síndrome de Weaver surgen como mutaciones de novo en individuos sin antecedentes familiares, se ha documentado un patrón de herencia autosómica dominante en casos excepcionales. Esto implica que un progenitor afectado tiene un 50% de probabilidad de transmitir la mutación a su descendencia. Dada la complejidad genética, el asesoramiento genético es fundamental para las familias que buscan comprender los riesgos de recurrencia.
Las manifestaciones clínicas del Síndrome de Weaver son el resultado directo de la disfunción epigenética causada por el gen EZH2. Entre los hallazgos más comunes se incluyen:
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