No, el Síndrome de West no es una enfermedad contagiosa ni infecciosa; es un trastorno neurológico epiléptico que ocurre en lactantes, generalmente debido a anomalías cerebrales estructurales, factores genéticos o metabólicos. El Síndrome de West no se transmite de persona a persona bajo ninguna circunstancia, por lo que no existe riesgo de contagio para familiares, cuidadores u otros niños.
El Síndrome de West, también conocido como espasmos infantiles, es el resultado de una disfunción cerebral subyacente. Esta afección puede originarse por diversas causas, incluyendo malformaciones cerebrales, lesiones hipóxicas (falta de oxígeno al nacer), trastornos metabólicos o mutaciones genéticas específicas. Aunque actualmente la comunidad de DiseaseMaps cuenta con 7 personas que comparten sus experiencias con el Síndrome de West, es fundamental entender que cada caso tiene una etiología médica distinta y no externa.
La mayoría de los casos de Síndrome de West no son hereditarios, sino que ocurren de forma esporádica. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de pacientes, se identifican mutaciones genéticas específicas (como en el gen CDKL5 o ARX) que pueden tener un componente hereditario. Los factores que determinan el origen incluyen:
El diagnóstico del Síndrome de West se realiza principalmente mediante un electroencefalograma (EEG) que muestra un patrón característico llamado hipsarritmia. Dado que el Síndrome de West es una emergencia neurológica pediátrica, el diagnóstico temprano es vital para intentar minimizar el impacto en el desarrollo cognitivo del niño.
Aviso médico: Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.