Sí, la práctica de actividad física es altamente recomendable para personas con síndrome de Williams, siempre que se realice bajo supervisión médica previa para adaptar la intensidad a las necesidades cardiovasculares y musculoesqueléticas específicas de cada paciente.
Dada la alta prevalencia de estenosis aórtica supravalvular y otras afectaciones vasculares en el síndrome de Williams, es imperativo realizar un ecocardiograma y una evaluación cardiológica completa antes de iniciar cualquier programa de ejercicio. El objetivo es descartar riesgos asociados al esfuerzo físico intenso en presencia de estrechamientos arteriales. Además, debido al bajo tono muscular (hipotonía) y a la laxitud articular frecuente en estos pacientes, se deben priorizar actividades que fortalezcan el núcleo corporal y mejoren la estabilidad articular sin sobrecargar las articulaciones.
Para quienes viven con síndrome de Williams, el deporte no solo mejora la condición física, sino que favorece la coordinación visuo-espacial y la integración motora, áreas que suelen presentar déficits.
La frecuencia debe ser gradual, comenzando con sesiones cortas (20-30 minutos) de 2 a 3 veces por semana, ajustando siempre según la tolerancia y el estado de salud general. La observación constante de signos como mareos o fatiga desproporcionada es esencial.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Cada persona con síndrome de Williams es única y debe consultar con su cardiólogo y fisioterapeuta antes de comenzar un nuevo programa de ejercicios.