Muchos años después dijeron que era Lyme. Había pasdo mucho tiempo ya, desde aquel día en el que mi cuerpo dejó de ser fácil de llevar y se convirtió en la carga más grande con la que tenía que vivir. La vida era dura desde aquel día. Cientos de años antes habria tardado poco en consumirme al no valerme por mi mismo. Cientos de años después me hubieran curado rápido. Por lo que solamente en este breve margen en la historia se podía vivir con esta losa durante tanto tiempo. Los días pasaban rápido.
<p>El día que todo cambió habia amanecido como cualquier otro día. Se acercaba la primavera, un sol expléndido entraba por los finos cristales de las ventanas y nada más levantarme supe que todo iba a ser diferente. Muy atrás iban a quedar aquellos años en los que la losa me acompañaba cada minuto del día, en los que tenía que vivir en una jaula dorada.</p>