Sí, la práctica de actividad física es altamente recomendable para personas con Síndrome de Microdeleción 2q23.1, ya que favorece la coordinación motora, el tono muscular y el bienestar emocional. Se sugiere adaptar la intensidad y el tipo de deporte a las capacidades individuales de cada paciente, priorizando siempre la supervisión profesional y la seguridad, dado que los desafíos en el desarrollo psicomotor son característicos de esta condición.
El Síndrome de Microdeleción 2q23.1 se caracteriza frecuentemente por hipotonía (bajo tono muscular) y retrasos en el desarrollo psicomotor. La actividad física estructurada ayuda a mejorar el equilibrio y la fuerza, elementos esenciales para la autonomía diaria. En nuestra comunidad de DiseaseMaps, donde 4 personas con Síndrome de Microdeleción 2q23.1 comparten sus vivencias, hemos observado que la terapia física y el deporte adaptado son pilares fundamentales para mejorar la calidad de vida.
Dada la variabilidad en el fenotipo del Síndrome de Microdeleción 2q23.1, no existe una receta única, pero se recomiendan actividades que fomenten la propiocepción y la integración sensorial. Consideren las siguientes opciones:
La frecuencia debe ser constante, idealmente de 2 a 3 sesiones por semana, siempre evitando la sobreestimulación o el agotamiento extremo. Es vital considerar que las personas con Síndrome de Microdeleción 2q23.1 pueden presentar alteraciones del sueño o problemas de conducta, por lo que el ejercicio debe ser una actividad placentera que no interfiera con sus ciclos de descanso. La intensidad debe ser moderada, centrándose más en la repetición y el aprendizaje de patrones motores que en la exigencia competitiva.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; siempre consulte a su equipo clínico antes de iniciar cualquier programa de ejercicios.