La abetalipoproteinemia no es una enfermedad contagiosa, ya que no es causada por virus, bacterias ni ningún otro agente infeccioso. Es un trastorno genético autosómico recesivo poco frecuente que afecta la capacidad del cuerpo para absorber grasas y ciertas vitaminas liposolubles, por lo que no existe riesgo alguno de transmisión a otras personas.
La abetalipoproteinemia es causada por mutaciones en el gen MTTP, el cual proporciona instrucciones para producir una proteína esencial llamada proteína de transferencia de triglicéridos microsomales. Debido a esta alteración genética, el organismo no puede ensamblar ni secretar lipoproteínas que contienen apolipoproteína B, lo que impide la correcta absorción de grasas y vitaminas esenciales como la A, D, E y K.
Sí, la abetalipoproteinemia se hereda de forma autosómica recesiva. Esto significa que una persona debe heredar dos copias defectuosas del gen (una de cada progenitor) para manifestar la condición. Los padres de un individuo con abetalipoproteinemia suelen ser portadores asintomáticos, lo que subraya que no hay posibilidad de contagio ambiental o social.
Las manifestaciones de la abetalipoproteinemia aparecen generalmente en la infancia y pueden incluir:
El diagnóstico de la abetalipoproteinemia se confirma mediante análisis de sangre que muestran niveles extremadamente bajos o ausentes de colesterol y triglicéridos, junto con pruebas genéticas. Actualmente, en DiseaseMaps.org, 19 personas con abetalipoproteinemia comparten sus experiencias, lo que ayuda a otros pacientes a navegar el tratamiento basado en dosis masivas de vitamina E y restricciones dietéticas estrictas de grasas de cadena larga.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; busque siempre la orientación de su médico ante cualquier duda sobre su salud.