La actividad física es altamente recomendable para pacientes con Enfermedad de Still, siempre que se adapte a las fases de inflamación activa y remisión. El ejercicio de bajo impacto ayuda a mantener la movilidad articular y la fuerza muscular, pero debe ajustarse cuidadosamente según el nivel de fatiga y dolor articular experimentado por cada paciente.
La Enfermedad de Still (tanto en su variante del adulto como sistémica juvenil) es un trastorno inflamatorio autoinflamatorio que puede causar artritis severa y fatiga crónica. El sedentarismo prolongado, a menudo provocado por el dolor, puede conducir a atrofia muscular y rigidez articular, lo que complica aún más el manejo de la Enfermedad de Still. Un programa de ejercicio supervisado ayuda a reducir la rigidez matutina y mejora la salud cardiovascular, un aspecto crítico ya que los pacientes con esta patología tienen un riesgo ligeramente mayor de complicaciones inflamatorias sistémicas.
La clave para los pacientes con Enfermedad de Still es la personalización. Durante un brote agudo con fiebre alta y artritis activa, el reposo es necesario para permitir que los medicamentos (como corticoides o biológicos) controlen la inflamación. Sin embargo, en periodos de remisión, se recomiendan actividades de bajo impacto:
La fatiga es uno de los síntomas más debilitantes de la Enfermedad de Still. Es vital aprender a "escuchar al cuerpo" y practicar la técnica de "ritmo" (pacing). Si tras realizar ejercicio el dolor articular persiste por más de dos horas o la fatiga aumenta significativamente al día siguiente, es señal de que la intensidad fue excesiva. Los pacientes con Enfermedad de Still deben evitar actividades de alto impacto (correr sobre asfalto, deportes de contacto) que puedan sobrecargar las articulaciones ya comprometidas.
Antes de iniciar cualquier programa, es fundamental consultar con su reumatólogo. La Enfermedad de Still requiere un seguimiento estrecho de los marcadores inflamatorios (como la ferritina y la proteína C reactiva). Nunca realice ejercicio si presenta fiebre, ya que la actividad física intensa durante una fase sistémica activa puede exacerbar la respuesta inflamatoria del organismo.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio.