La Hemiplejía Alternante de la Infancia no es una enfermedad contagiosa bajo ninguna circunstancia, ya que es un trastorno neurológico de origen genético. No existe riesgo de transmisión a través del contacto físico, fluidos o convivencia con personas que padecen Hemiplejía Alternante de la Infancia.
La Hemiplejía Alternante de la Infancia es causada principalmente por mutaciones en el gen *ATP1A3*. Este gen proporciona instrucciones para crear una parte de una enzima esencial para el transporte de iones de sodio y potasio en las células nerviosas. Al tratarse de una condición genética, no es infecciosa ni se puede adquirir por factores externos o ambientales.
En la gran mayoría de los casos, la Hemiplejía Alternante de la Infancia ocurre de manera esporádica debido a una mutación *de novo* (nueva) en el individuo afectado, lo que significa que no fue heredada de ninguno de los padres. Aunque los portadores de la mutación pueden transmitirla, la incidencia de casos familiares es extremadamente baja.
La Hemiplejía Alternante de la Infancia se caracteriza por episodios recurrentes de debilidad motora que afectan a uno o ambos lados del cuerpo, además de otros síntomas neurológicos. Algunos de los signos clínicos más frecuentes incluyen:
En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, 72 personas con Hemiplejía Alternante de la Infancia comparten sus experiencias, lo que ayuda a entender mejor la variabilidad clínica de este trastorno poco frecuente.
Descargo de responsabilidad médica: Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.