La Hemiplejía Alternante de la Infancia (HAI) no suele ser hereditaria; en la gran mayoría de los casos, es causada por una mutación genética de novo que ocurre de forma espontánea en el embrión. Aunque existen casos excepcionales de herencia familiar, la Hemiplejía Alternante de la Infancia aparece generalmente en niños sin antecedentes familiares de la condición.
La Hemiplejía Alternante de la Infancia está vinculada predominantemente a mutaciones en el gen ATP1A3, localizado en el cromosoma 19. Este gen codifica una subunidad de la enzima sodio-potasio ATPasa, esencial para el correcto funcionamiento de las neuronas. En casi el 80% de los pacientes, esta mutación ocurre espontáneamente (de novo), lo que significa que ni el padre ni la madre son portadores del cambio genético.
Aunque la herencia es extremadamente rara, es importante considerar los mecanismos genéticos involucrados en la Hemiplejía Alternante de la Infancia:
El diagnóstico de la Hemiplejía Alternante de la Infancia es fundamentalmente clínico, basado en criterios específicos como el inicio de los síntomas antes de los 18 meses de edad, episodios de hemiplejía que alternan de lado y la desaparición de los síntomas tras el sueño. La confirmación mediante pruebas moleculares para identificar la variante patogénica en el gen ATP1A3 es el estándar de oro para validar el diagnóstico de la Hemiplejía Alternante de la Infancia.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.