Sí, es recomendable que las personas con Alimentación selectiva ARFID realicen actividad física, siempre que se adapte cuidadosamente a su estado nutricional y nivel de energía. El ejercicio debe ser de baja a moderada intensidad para evitar un déficit calórico mayor, priorizando actividades que mejoren la propiocepción y reduzcan la ansiedad sin imponer una presión excesiva sobre el rendimiento físico.
La Alimentación selectiva ARFID (Trastorno por Evitación/Restricción de la Ingesta de Alimentos) a menudo conlleva deficiencias de micronutrientes y una ingesta calórica insuficiente. Antes de iniciar cualquier rutina, un médico debe evaluar si el paciente tiene reservas energéticas suficientes, ya que el ejercicio intenso puede empeorar la fatiga crónica y el riesgo de lesiones óseas o musculares asociadas a la desnutrición en personas con Alimentación selectiva ARFID.
Se recomienda optar por actividades que fomenten la conexión mente-cuerpo en lugar de deportes de alta competencia. Las actividades más recomendadas incluyen:
Para quienes viven con Alimentación selectiva ARFID, la clave es la flexibilidad. Se sugiere limitar la frecuencia a 2 o 3 sesiones por semana, con una duración máxima de 30 a 45 minutos. Es fundamental monitorizar la frecuencia cardíaca y detener la actividad ante cualquier mareo, ya que la Alimentación selectiva ARFID puede causar desequilibrios electrolíticos que hacen que el ejercicio extenuante sea peligroso.
La comunidad de DiseaseMaps, donde actualmente 25 personas con Alimentación selectiva ARFID comparten experiencias, destaca la importancia de trabajar con un nutricionista especializado. El deporte debe ser un complemento terapéutico y nunca una herramienta para el control de peso, un riesgo común al padecer Alimentación selectiva ARFID.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.