El síndrome de Asherman es una afección ginecológica caracterizada por la formación de adherencias o cicatrices dentro del útero, frecuentemente tras procedimientos quirúrgicos. También es conocido médicamente como sinequias uterinas, esclerosis endometrial traumática o atresia traumática del útero.
En la literatura médica, el síndrome de Asherman recibe diversos nombres que describen la naturaleza física de la lesión. El término "sinequias uterinas" hace referencia directa a las bandas de tejido cicatricial que unen las paredes opuestas del útero, mientras que "esclerosis endometrial" subraya el daño crónico en el revestimiento uterino. Estos sinónimos son utilizados indistintamente por especialistas para describir el mismo cuadro clínico derivado de un trauma previo en la cavidad uterina.
El síndrome de Asherman es predominantemente iatrogénico, lo que significa que surge tras intervenciones médicas. Las causas más frecuentes incluyen:
El síndrome de Asherman impacta significativamente en la salud menstrual y reproductiva de las pacientes. Los síntomas más comunes incluyen hipomenorrea (periodos muy escasos), amenorrea (ausencia de menstruación), dolor pélvico cíclico debido a la obstrucción del flujo menstrual y dificultades para concebir o mantener un embarazo. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, 39 personas con síndrome de Asherman han compartido sus experiencias, destacando el impacto emocional que conlleva este diagnóstico.
Es fundamental aclarar que el síndrome de Asherman no es una enfermedad hereditaria ni genética. Se trata de una condición adquirida por daño físico al endometrio basal. A diferencia de otras patologías, no existe una predisposición genética clara que determine quién desarrollará adherencias tras un procedimiento, aunque la capacidad de cicatrización individual puede variar entre pacientes.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico o el tratamiento médico.