La Enfermedad Granulomatosa Crónica (EGC) es un trastorno inmunodeficiente primario donde los glóbulos blancos no pueden destruir bacterias y hongos específicos. Si sospecha que tiene Enfermedad Granulomatosa Crónica, el diagnóstico se confirma mediante pruebas de laboratorio especializadas, como el análisis de estallido oxidativo (prueba de DHR), que evalúa la función de los neutrófilos. Es fundamental consultar a un inmunólogo clínico ante infecciones recurrentes inusuales o formación inexplicable de granulomas.
Las personas con Enfermedad Granulomatosa Crónica suelen presentar infecciones bacterianas o fúngicas recurrentes que afectan los pulmones, la piel, los ganglios linfáticos o el hígado. Un signo distintivo es la formación de granulomas, que son masas inflamatorias causadas por la incapacidad del sistema inmune para eliminar ciertos patógenos. A menudo, los pacientes experimentan abscesos profundos o infecciones por organismos poco comunes, como Staphylococcus aureus, Aspergillus o Nocardia.
El diagnóstico clínico de la Enfermedad Granulomatosa Crónica se apoya en pruebas funcionales que miden la producción de superóxido por los fagocitos. Las pruebas más comunes incluyen:
Sí, la Enfermedad Granulomatosa Crónica es una afección genética. Aproximadamente el 65-70% de los casos presentan una herencia ligada al cromosoma X, afectando mayoritariamente a varones, mientras que el resto sigue un patrón de herencia autosómica recesiva. En DiseaseMaps.org, 60 personas con Enfermedad Granulomatosa Crónica comparten sus experiencias, lo cual es vital para comprender cómo la carga genética influye en el curso clínico de cada paciente.
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