La Enfermedad Granulomatosa Crónica (EGC) no es una enfermedad contagiosa, por lo que no puede transmitirse de persona a persona a través del contacto físico, fluidos o el aire. Se trata de un trastorno genético hereditario que afecta la capacidad de las células del sistema inmunitario para eliminar ciertas bacterias y hongos, pero nunca se contrae por exposición externa.
La Enfermedad Granulomatosa Crónica es causada por mutaciones en los genes que codifican el complejo enzimático NADPH oxidasa. Este defecto impide que los fagocitos produzcan superóxido, una molécula esencial para destruir microorganismos invasores. Al no ser infecciosa, los pacientes con Enfermedad Granulomatosa Crónica pueden convivir con sus familias y amigos sin riesgo alguno de contagio para su entorno.
Dado que es una condición genética, la herencia es la única vía de transmisión. Aproximadamente dos tercios de los casos de Enfermedad Granulomatosa Crónica se heredan de forma ligada al cromosoma X, mientras que el resto sigue un patrón autosómico recesivo. Es fundamental comprender que la Enfermedad Granulomatosa Crónica está presente desde el nacimiento, aunque los síntomas puedan aparecer en diferentes etapas de la vida.
Al no ser contagiosa, el aislamiento social no es una medida necesaria para prevenir la propagación de la enfermedad. Sin embargo, los pacientes deben seguir medidas preventivas para protegerse a sí mismos de infecciones. En nuestra plataforma, 60 personas con Enfermedad Granulomatosa Crónica comparten sus experiencias sobre cómo manejar la vida diaria, destacando que el apoyo emocional es vital para sobrellevar el diagnóstico.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.