La leucemia linfática crónica (LLC) es la forma de leucemia más común en adultos en los países occidentales, con una incidencia estimada de aproximadamente 4 a 5 casos por cada 100,000 personas al año. Aunque la prevalencia exacta varía según la edad y la región geográfica, se estima que afecta a más de 200,000 personas en Estados Unidos y Europa, siendo una enfermedad predominantemente diagnosticada en adultos mayores.
La leucemia linfática crónica muestra una clara preferencia por la edad avanzada, con una mediana de edad al momento del diagnóstico de 70-72 años. Es poco frecuente en personas menores de 40 años. Además de la edad, existen variaciones geográficas y étnicas; por razones aún bajo investigación, la leucemia linfática crónica es significativamente menos común en poblaciones de origen asiático en comparación con las poblaciones de origen europeo o norteamericano.
Aunque la leucemia linfática crónica no se considera una enfermedad hereditaria clásica (como las causadas por una mutación en un solo gen), existe una predisposición familiar. Los familiares de primer grado de pacientes con leucemia linfática crónica tienen un riesgo entre 7 y 8 veces mayor de desarrollar la misma enfermedad, lo que sugiere una base genética compleja que aún está siendo estudiada por investigadores genéticos.
La progresión de la leucemia linfática crónica varía enormemente entre pacientes. Para evaluar el pronóstico, los hematólogos utilizan sistemas de estadificación específicos:
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