El síndrome DOORS es un trastorno genético extremadamente raro caracterizado por sordera neurosensorial, onicodistrofia, osteodistrofia, discapacidad intelectual y convulsiones. Tras un diagnóstico, el enfoque debe centrarse en un equipo multidisciplinario que coordine el manejo sintomático temprano para mejorar la calidad de vida y el neurodesarrollo del paciente.
El nombre de la condición es un acrónimo de sus manifestaciones principales: Deafness (sordera), Onychodystrophy (distrofia de las uñas), Osteodystrophy (distrofia ósea), Retarded development (discapacidad intelectual) y Seizures (convulsiones). Es fundamental comprender que el síndrome DOORS presenta una variabilidad clínica significativa entre individuos, incluso dentro de la misma familia, por lo que el seguimiento debe ser altamente personalizado.
El síndrome DOORS es causado por mutaciones en el gen TBC1D24, el cual desempeña un papel crítico en el tráfico vesicular neuronal y la función sináptica. Se hereda de forma autosómica recesiva, lo que significa que, para que el síndrome DOORS se manifieste, el individuo debe heredar dos copias del gen mutado, una de cada progenitor.
Debido a la complejidad del síndrome DOORS, el manejo requiere una vigilancia proactiva. Se recomienda seguir este esquema de atención:
Descargo de responsabilidad: Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.