El síndrome DOORS es un trastorno genético extremadamente raro caracterizado por sordera neurosensorial, onicodistrofia, osteodistrofia, retraso en el desarrollo y convulsiones. Identificado por primera vez en la literatura médica a mediados de la década de 1970, su nombre es un acrónimo que resume sus manifestaciones clínicas principales.
El síndrome DOORS fue descrito originalmente en 1975 por los médicos Goodman y colaboradores, quienes observaron a tres hermanos con un patrón distintivo de anomalías esqueléticas y pérdida auditiva. Desde entonces, el síndrome DOORS ha sido reconocido como una condición multisistémica de origen genético. Aunque la prevalencia exacta es desconocida debido a su rareza, la literatura médica mundial registra menos de 100 casos confirmados, lo que subraya la importancia de la colaboración internacional en plataformas como DiseaseMaps.org, donde 13 personas ya comparten su experiencia con el síndrome DOORS.
La investigación genética ha confirmado que el síndrome DOORS es causado por mutaciones en el gen TBC1D24. Este gen es fundamental para el correcto funcionamiento de las neuronas y el desarrollo del sistema nervioso central. La herencia del síndrome DOORS sigue un patrón autosómico recesivo, lo que significa que un individuo debe heredar una copia mutada del gen de ambos padres para manifestar la enfermedad.
El diagnóstico del síndrome DOORS se basa en la identificación de un conjunto específico de signos clínicos, que incluyen:
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su especialista de confianza.