La parálisis de Erb-Duchenne es una lesión del plexo braquial superior, generalmente causada por una distocia de hombros durante el parto que provoca el estiramiento o ruptura de las raíces nerviosas C5 y C6. Esta lesión resulta en una debilidad o parálisis característica del brazo, afectando la movilidad del hombro y el codo del recién nacido.
La causa principal de la parálisis de Erb-Duchenne es un traumatismo mecánico durante el proceso de nacimiento. Cuando el hombro del bebé queda atrapado detrás de la sínfisis púbica materna, la tracción excesiva aplicada sobre la cabeza o el cuello del neonato durante la extracción puede estirar o desgarrar los nervios del plexo braquial. En casos menos frecuentes, la parálisis de Erb-Duchenne puede ocurrir en partos sin complicaciones aparentes o por una posición intrauterina anómala.
Aunque la parálisis de Erb-Duchenne es impredecible, existen factores clínicos bien documentados que aumentan la probabilidad de su incidencia:
La parálisis de Erb-Duchenne involucra específicamente las raíces cervicales C5 y C6. El daño en estos niveles interrumpe las señales eléctricas hacia los músculos del hombro (deltoides), el brazo (bíceps) y el antebrazo. Esto se traduce en la clásica postura de "propina de camarero", donde el brazo del bebé se mantiene aducido y rotado internamente con el codo extendido.
El pronóstico de la parálisis de Erb-Duchenne es generalmente favorable, con una recuperación espontánea en aproximadamente el 80% al 90% de los casos durante los primeros meses de vida. La fisioterapia temprana es fundamental para prevenir contracturas articulares mientras los nervios se regeneran.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su especialista de confianza.