La deficiencia del factor V, también conocida como parahemofilia o enfermedad de Owren, es un trastorno hemorrágico autosómico recesivo extremadamente raro causado por mutaciones en el gen F5. Identificada por primera vez en 1947 por el Dr. Paul Owren, esta condición afecta la capacidad de coagulación de la sangre debido a niveles bajos o una función deficiente de la proteína factor V.
La deficiencia del factor V fue descrita inicialmente por el Dr. Paul Owren tras observar a una paciente con una diátesis hemorrágica inexplicable que no respondía a los tratamientos de la época. Se determinó que el factor V es un cofactor esencial en la cascada de coagulación que acelera la conversión de protrombina en trombina. A diferencia de otras hemofilias, la deficiencia del factor V es una condición hereditaria rara, con una prevalencia estimada de 1 por cada millón de personas en la población general.
La deficiencia del factor V sigue un patrón de herencia autosómico recesivo. Esto significa que un individuo debe heredar dos copias del gen mutado (una de cada progenitor) para manifestar síntomas clínicos graves. Los portadores, que tienen una sola copia, generalmente no presentan problemas de sangrado significativos. La investigación genética ha identificado múltiples variantes en el gen F5 que explican por qué la severidad de la deficiencia del factor V varía ampliamente entre pacientes.
Los pacientes con deficiencia del factor V pueden presentar una variedad de manifestaciones hemorrágicas, que dependen de los niveles residuales de actividad proteica:
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