La Poliposis Adenomatosa Familiar (PAF) se caracteriza principalmente por el desarrollo de cientos a miles de pólipos adenomatosos en el colon y el recto durante la adolescencia o la adultez temprana. Si no se trata, la Poliposis Adenomatosa Familiar presenta un riesgo cercano al 100% de progresar a cáncer colorrectal, por lo que la vigilancia clínica es vital.
En sus etapas iniciales, la Poliposis Adenomatosa Familiar suele ser asintomática, lo que subraya la importancia del cribado genético. A medida que los pólipos aumentan en número y tamaño, pueden aparecer signos clínicos como rectorragia (sangre en las heces), cambios persistentes en los hábitos intestinales, dolor abdominal crónico y anemia por deficiencia de hierro debido a sangrados microscópicos.
Además de los pólipos colónicos, la Poliposis Adenomatosa Familiar puede presentar manifestaciones fuera del tracto digestivo. Estas incluyen:
Dado que la Poliposis Adenomatosa Familiar es una condición hereditaria autosómica dominante causada por mutaciones en el gen APC, el diagnóstico temprano permite planificar intervenciones quirúrgicas preventivas, como la colectomía profiláctica. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, 147 personas con Poliposis Adenomatosa Familiar comparten sus experiencias, destacando que el manejo multidisciplinario reduce significativamente la incertidumbre y mejora la calidad de vida.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su especialista para decisiones sobre su salud.