El síndrome epiléptico por infección febril (FIRES, por sus siglas en inglés) es una encefalopatía epiléptica catastrófica de inicio súbito que ocurre tras una enfermedad febril aguda en niños o adultos previamente sanos. Aunque su causa exacta sigue siendo objeto de investigación, se considera actualmente un proceso mediado por una respuesta inflamatoria inmunológica descontrolada en el sistema nervioso central, más que una infección directa del cerebro.
La característica distintiva del síndrome epiléptico por infección febril es que aparece entre 24 horas y dos semanas después de un episodio febril leve, a menudo asociado a infecciones respiratorias o gastrointestinales comunes. En la mayoría de los pacientes, los estudios microbiológicos no logran identificar un patógeno específico en el líquido cefalorraquídeo, lo que refuerza la teoría de que el síndrome epiléptico por infección febril es una reacción autoinmune post-infecciosa.
Actualmente, no se ha identificado una causa genética única que explique todos los casos de síndrome epiléptico por infección febril. Sin embargo, estudios recientes sugieren que una susceptibilidad genética subyacente puede predisponer a ciertos individuos a una respuesta inflamatoria exacerbada. Algunos investigadores han encontrado variantes en genes relacionados con la regulación de los canales iónicos y la respuesta inmune, pero el síndrome epiléptico por infección febril suele considerarse una condición esporádica.
La investigación clínica indica que el síndrome epiléptico por infección febril provoca una "tormenta de citoquinas" en el cerebro. Los mecanismos principales incluyen:
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