La fibrodisplasia osificante progresiva (FOP) es una enfermedad genética rara que generalmente no se hereda de los padres, sino que ocurre debido a una mutación espontánea (de novo) en el gen ACVR1. Aunque la herencia es posible en casos excepcionales, la gran mayoría de las personas con fibrodisplasia osificante progresiva son el primer caso en su familia.
La fibrodisplasia osificante progresiva es causada por una variante patogénica específica en el gen ACVR1, localizado en el cromosoma 2. Esta mutación provoca que el cuerpo repare tejidos dañados transformando erróneamente músculos, tendones y ligamentos en hueso maduro, un proceso conocido como osificación heterotópica. En más del 95% de los pacientes, este cambio genético ocurre de manera aleatoria durante la concepción.
Aunque la fibrodisplasia osificante progresiva puede heredarse siguiendo un patrón autosómico dominante, esto es extremadamente inusual. La mayoría de los individuos afectados no tienen antecedentes familiares de la enfermedad. Debido a la naturaleza debilitante de la fibrodisplasia osificante progresiva, la mayoría de los pacientes no llegan a tener descendencia, lo que explica por qué la gran mayoría de los casos son esporádicos.
Para las familias que buscan respuestas sobre la fibrodisplasia osificante progresiva, es fundamental comprender los riesgos de recurrencia:
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