El síndrome de Fraser es un trastorno genético raro caracterizado principalmente por criptoftalmos (párpados fusionados) y sindactilia (fusión de dedos). El diagnóstico se realiza fundamentalmente mediante la evaluación clínica al nacer, apoyada por hallazgos ecográficos prenatales y pruebas genéticas moleculares para identificar mutaciones en los genes FRAS1, FREM2 o GRIP1.
El síndrome de Fraser presenta una tríada clásica o síntomas asociados que permiten su identificación. Los signos más comunes incluyen:
El diagnóstico del síndrome de Fraser suele sospecharse durante el segundo trimestre del embarazo mediante ecografías de alta resolución. Tras el nacimiento, un equipo multidisciplinario confirma el síndrome de Fraser mediante un examen físico detallado y estudios de imagen para evaluar la función renal y la estructura laríngea. La confirmación definitiva se obtiene mediante un análisis genético que detecta variantes patogénicas en los genes responsables.
Sí, el síndrome de Fraser se hereda de forma autosómica recesiva. Esto significa que, para que un niño nazca con síndrome de Fraser, ambos padres deben ser portadores de una mutación en el mismo gen. Los asesores genéticos pueden ayudar a las familias a comprender el riesgo de recurrencia del 25% en cada embarazo.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista para el diagnóstico y tratamiento.