La gastrosquisis se diagnostica principalmente durante el embarazo mediante ecografías prenatales de rutina, que suelen detectar la presencia de asas intestinales fuera de la pared abdominal del feto. Tras el nacimiento, el diagnóstico de la gastrosquisis es evidente al observar el defecto en la pared abdominal, generalmente ubicado a la derecha del cordón umbilical, sin la presencia de un saco protector.
El diagnóstico de la gastrosquisis ocurre frecuentemente en el segundo trimestre del embarazo, entre las semanas 18 y 20, mediante una ecografía morfológica. Los especialistas buscan la salida de órganos abdominales, mayormente intestinos, a través de un orificio lateral. Es común observar niveles elevados de alfafetoproteína en la sangre materna, lo cual actúa como un marcador que motiva una evaluación ecográfica más detallada para confirmar la gastrosquisis.
Una vez que se confirma el diagnóstico de gastrosquisis, el equipo médico establece un plan de atención multidisciplinario. Los pasos clínicos fundamentales incluyen:
Es fundamental diferenciar la gastrosquisis de otras anomalías congénitas de la pared abdominal, como el onfalocele. A diferencia del onfalocele, en la gastrosquisis no existe una membrana o saco que cubra las vísceras, y el cordón umbilical se inserta normalmente en el abdomen, mientras que en el onfalocele el cordón está en el centro del defecto.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional; siempre consulte a su equipo de atención médica para decisiones clínicas.