La práctica de deporte es recomendable para personas con hiperekplexia, siempre que se prioricen actividades de bajo impacto y entornos controlados para evitar desencadenar respuestas de sobresalto. La clave es adaptar la intensidad y el tipo de ejercicio para minimizar el riesgo de caídas bruscas causadas por la rigidez refleja característica de esta condición.
El principal desafío para los pacientes con hiperekplexia es la respuesta exagerada a estímulos táctiles o auditivos inesperados, lo que puede provocar una rigidez muscular súbita o una caída (conocida como caída "en bloque"). Por ello, deportes de contacto o aquellos que requieren reacciones rápidas e impredecibles pueden ser peligrosos si no se gestionan adecuadamente.
Se recomienda optar por actividades que permitan un control total sobre el entorno y la intensidad. Los deportes más seguros para quienes viven con hiperekplexia suelen ser aquellos que promueven la propiocepción y la relajación muscular:
La moderación es fundamental. No existe un protocolo estándar, pero se sugiere comenzar con sesiones de 15 a 20 minutos, 2 o 3 veces por semana, observando siempre cómo responde el cuerpo a la fatiga. En la hiperekplexia, el cansancio extremo puede aumentar la susceptibilidad a los reflejos exacerbados, por lo que la intensidad debe mantenerse en un rango aeróbico ligero.
Compartir experiencias con otros pacientes es vital. Actualmente, 56 personas con hiperekplexia han compartido sus vivencias en DiseaseMaps.org, lo que permite intercambiar estrategias sobre qué actividades físicas han resultado más seguras y efectivas para mejorar su calidad de vida.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.