La lepra, también conocida como enfermedad de Hansen, es una de las afecciones más antiguas documentadas en la historia de la humanidad, con registros que datan de civilizaciones en la India, Egipto y China hace más de 4,000 años. Históricamente, la lepra ha estado rodeada de un estigma profundo debido a las deformidades físicas que provoca, aunque hoy sabemos que es una infección bacteriana curable causada por Mycobacterium leprae.
Durante milenios, la lepra fue malinterpretada como un castigo divino o una enfermedad hereditaria, lo que llevó al aislamiento obligatorio de los pacientes en lazaretos. No fue hasta 1873 cuando el médico noruego Gerhard Armauer Hansen identificó al bacilo causante, marcando un hito al demostrar que la lepra es una enfermedad infecciosa y no un estigma moral o genético.
La perspectiva médica sobre la lepra cambió radicalmente en el siglo XX gracias a la investigación científica. La implementación de la poliquimioterapia (PQT) en la década de 1980, recomendada por la OMS, permitió que la lepra dejara de ser una sentencia de por vida, logrando curar a millones de personas y eliminando la necesidad de segregación.
Aunque la lepra ha sido eliminada como problema de salud pública en la mayoría de los países, todavía se notifican más de 200,000 casos nuevos cada año en el mundo. Es fundamental recordar los siguientes hechos:
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su médico para el diagnóstico y tratamiento de la lepra.