La malformación linfática es una anomalía vascular poco frecuente con una prevalencia estimada de 1 por cada 2,000 a 4,000 nacimientos vivos. Aunque su incidencia exacta es difícil de determinar debido a que muchas lesiones pequeñas no se diagnostican, la malformación linfática se considera una de las malformaciones vasculares más comunes en la población pediátrica.
La malformación linfática consiste en una proliferación de conductos linfáticos anormales que no conectan adecuadamente con el sistema circulatorio principal, provocando la acumulación de líquido linfático. Estas lesiones pueden ser macroquísticas (quistes grandes) o microquísticas (quistes pequeños), y aunque suelen estar presentes al nacer, a veces no se hacen evidentes hasta la infancia temprana.
La variabilidad en las cifras de prevalencia de la malformación linfática se debe a varios factores clínicos:
En la gran mayoría de los casos, la malformación linfática ocurre de forma esporádica debido a mutaciones genéticas somáticas que ocurren durante el desarrollo fetal, no siendo heredadas de los padres. Sin embargo, en casos excepcionales, la malformación linfática puede formar parte de síndromes genéticos más complejos, como el síndrome de Gorham-Stout o el linfedema primario.
En DiseaseMaps.org, actualmente contamos con 11 personas con malformación linfática que comparten sus experiencias. Conectar con otros pacientes permite comprender mejor el espectro de la enfermedad, desde el manejo de las complicaciones hasta la búsqueda de especialistas en centros de referencia.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; siempre consulte a su especialista para obtener un diagnóstico y plan de tratamiento personalizado.