El diagnóstico de la Enfermedad del desembarco (MdDS, por sus siglas en inglés) es fundamentalmente clínico, ya que no existen pruebas de imagen o análisis de sangre que puedan confirmar la patología por sí solos. Se basa principalmente en la historia clínica detallada del paciente, donde se identifica una sensación persistente de balanceo, oscilación o balanceo tras haber finalizado una exposición a un movimiento pasivo, como un viaje en barco, avión o vehículo.
Debido a que la Enfermedad del desembarco es un trastorno neurológico funcional, los médicos deben realizar un diagnóstico de exclusión. Esto significa que el especialista, generalmente un otorrinolaringólogo o un neurólogo experto en trastornos vestibulares, debe descartar otras condiciones que causan mareos, como la enfermedad de Ménière, la migraña vestibular o la neuritis vestibular. El diagnóstico se apoya en criterios clínicos establecidos, como los publicados por la Sociedad Bárány, que definen la presencia de síntomas persistentes después de un evento desencadenante de movimiento pasivo.
Aunque no hay una prueba específica para confirmar la Enfermedad del desembarco, es vital realizar una evaluación exhaustiva para asegurar que no existan otras causas subyacentes. Los especialistas suelen solicitar:
La historia clínica es la herramienta más valiosa para identificar la Enfermedad del desembarco. El médico buscará patrones específicos: ¿los síntomas disminuyen temporalmente al volver a estar en movimiento (como ir en coche)? ¿Los síntomas se iniciaron tras un viaje prolongado? En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde 11 personas con Enfermedad del desembarco han compartido sus experiencias, observamos que el retraso en el diagnóstico es común debido a que muchos profesionales no están familiarizados con la presentación clínica de esta afección.
Recibir un diagnóstico de Enfermedad del desembarco puede ser un proceso largo y frustrante, ya que a menudo los pacientes son sometidos a múltiples pruebas con resultados "normales", lo que puede generar sentimientos de invalidación. Es fundamental que el paciente comprenda que, aunque las pruebas estándar resulten normales, sus síntomas de desequilibrio y fatiga son reales y tienen una base neurofisiológica. La validación profesional es el primer paso hacia una gestión efectiva de los síntomas.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; siempre consulte a su médico ante cualquier duda sobre su salud.