El Síndrome de Marshall (también conocido como síndrome PFAPA) se diagnostica principalmente de forma clínica, basándose en la presencia de episodios recurrentes de fiebre, faringitis, adenitis cervical y estomatitis aftosa en ausencia de una infección bacteriana subyacente. No existe una prueba de laboratorio específica o biomarcador definitivo, por lo que el diagnóstico se establece mediante la exclusión de otras enfermedades febriles periódicas y el cumplimiento de criterios clínicos establecidos.
El diagnóstico del Síndrome de Marshall sigue siendo un proceso de descarte. Dado que los síntomas pueden solaparse con otras condiciones, los médicos utilizan criterios clínicos específicos para confirmar la sospecha de este síndrome. Para que un paciente sea diagnosticado con Síndrome de Marshall, generalmente debe presentar fiebre recurrente con inicio temprano (antes de los 5 años de edad) y al menos uno de los siguientes síntomas durante los episodios:
Actualmente, no existe una prueba genética o de sangre que confirme el Síndrome de Marshall de manera aislada. El papel del médico es realizar un diagnóstico diferencial minucioso para descartar otras enfermedades con sintomatología similar. Las pruebas recomendadas suelen incluir:
El Síndrome de Marshall puede ser una condición frustrante para las familias debido a la naturaleza recurrente y aparentemente impredecible de los brotes. En la comunidad de DiseaseMaps.org, 7 personas con Síndrome de Marshall han compartido sus experiencias, destacando que el apoyo emocional es vital durante el proceso diagnóstico. Un reumatólogo pediatra o un inmunólogo clínico es esencial para asegurar que el niño esté creciendo adecuadamente y que los episodios no estén afectando su calidad de vida de forma permanente.
Recibir un diagnóstico de Síndrome de Marshall puede generar sentimientos encontrados: alivio al identificar la causa de la fiebre y preocupación ante el carácter crónico del síndrome. Es fundamental que los padres comprendan que el pronóstico general es excelente y que la mayoría de los niños superan los síntomas de forma espontánea a medida que maduran, generalmente al llegar a la edad preescolar o escolar temprana.
Descargo de responsabilidad médica: Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.