El síndrome de Meckel (también conocido como síndrome de Meckel-Gruber) es un trastorno genético letal caracterizado por una tríada clásica de encefalocele occipital, riñones poliquísticos y polidactilia postaxial. Lamentablemente, el pronóstico del síndrome de Meckel es extremadamente reservado, ya que la mayoría de los fetos afectados fallecen durante el periodo prenatal o poco después del nacimiento debido a insuficiencia respiratoria o renal.
El síndrome de Meckel es una ciliopatía autosómica recesiva severa que provoca malformaciones incompatibles con la vida extrauterina prolongada. El desarrollo insuficiente de los pulmones, derivado de la secuencia de Potter (causada por la falla renal y la falta de líquido amniótico), impide una respiración autónoma efectiva tras el parto. Debido a la complejidad de las manifestaciones, el síndrome de Meckel requiere un manejo multidisciplinario centrado en cuidados paliativos si el embarazo llega a término.
El diagnóstico del síndrome de Meckel se basa en la identificación prenatal mediante ecografía de los siguientes hallazgos clínicos principales:
Sí, el síndrome de Meckel se hereda de forma autosómica recesiva. Esto significa que si ambos padres son portadores de una mutación en uno de los genes implicados (como el gen MKS1 o TMEM67), existe un riesgo del 25% en cada embarazo de tener un hijo afectado. La asesoría genética es fundamental para las familias que han recibido un diagnóstico de síndrome de Meckel, con el fin de evaluar riesgos futuros y opciones reproductivas.
Este contenido es solo para fines informativos y no sustituye la consulta, el diagnóstico o el tratamiento médico profesional.