El síndrome de Meckel (o síndrome de Meckel-Gruber) es un trastorno genético letal y poco frecuente caracterizado por una tríada clásica: encefalocele occipital, riñones poliquísticos y polidactilia postaxial. Esta afección es una ciliopatía grave que afecta el desarrollo embrionario, con una incidencia estimada de 1 por cada 13,000 a 140,000 nacimientos vivos, dependiendo de la población geográfica.
El síndrome de Meckel se manifiesta principalmente a través de anomalías estructurales severas durante la gestación. La tríada diagnóstica mencionada es el sello distintivo, pero los pacientes también pueden presentar fibrosis hepática, anomalías en el sistema nervioso central y malformaciones genitourinarias. Debido a la gravedad de los síntomas, la mayoría de los casos de síndrome de Meckel resultan en muerte fetal o fallecimiento poco después del nacimiento.
El síndrome de Meckel sigue un patrón de herencia autosómico recesivo. Esto significa que ambos padres deben portar una copia del gen mutado para que exista un 25% de probabilidad de que el feto herede la condición en cada embarazo. Se han identificado mutaciones en al menos 14 genes distintos, como el MKS1 y TMEM67, que son fundamentales para la formación de cilios funcionales en las células.
El diagnóstico del síndrome de Meckel se basa en una combinación de hallazgos clínicos y moleculares:
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con un especialista en genética o medicina fetal para tratar casos individuales.