El síndrome de duplicación MECP2 no es una enfermedad contagiosa, infecciosa ni transmisible bajo ninguna circunstancia. Se trata de un trastorno genético neuroevolutivo causado por una copia extra del gen MECP2, por lo que es imposible contraerlo a través del contacto físico, el aire o fluidos corporales.
La causa del síndrome de duplicación MECP2 es una anomalía cromosómica específica: la duplicación de una región en el brazo largo del cromosoma X (Xq28) que incluye el gen MECP2. Este exceso de material genético provoca una sobreexpresión de la proteína MECP2, la cual es crítica para la función neuronal. Debido a que el gen se encuentra en el cromosoma X, el síndrome de duplicación MECP2 afecta predominantemente a varones, quienes solo poseen un cromosoma X, lo que hace que la duplicación sea clínicamente significativa.
El síndrome de duplicación MECP2 suele ocurrir de forma esporádica, es decir, por una mutación nueva (*de novo*) en el embrión. Sin embargo, puede ser heredado si la madre es portadora de la duplicación en uno de sus cromosomas X. En estos casos, existe un riesgo del 50% de transmitir la duplicación en cada embarazo. Un estudio genético familiar es fundamental para determinar si la condición es heredada o un evento aislado.
Aunque el síndrome de duplicación MECP2 varía mucho entre pacientes, los síntomas suelen ser evidentes desde la infancia temprana:
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