Sí, la actividad física es altamente recomendable para personas con síndrome de duplicación MECP2, siempre que esté adaptada a sus necesidades motoras y cognitivas específicas. El ejercicio regular ayuda a mejorar el tono muscular, la coordinación y el bienestar emocional, siendo fundamental realizarlo bajo supervisión profesional para evitar riesgos asociados a la hipotonía o las crisis epilépticas comunes en este trastorno.
El síndrome de duplicación MECP2 suele cursar con una marcada hipotonía (bajo tono muscular) y retraso en el desarrollo motor. La actividad física estructurada no solo fortalece la musculatura, sino que también favorece la propiocepción. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde 12 personas con síndrome de duplicación MECP2 comparten sus experiencias, muchos cuidadores reportan que la terapia física ayuda a reducir la espasticidad y mejora la calidad del sueño de los pacientes.
Dada la naturaleza del síndrome de duplicación MECP2, se priorizan actividades que no impliquen un riesgo elevado de caídas o traumatismos. Las opciones más recomendadas incluyen:
No existe una dosis única para el síndrome de duplicación MECP2, pero se recomienda una frecuencia de 2 a 3 sesiones por semana. La intensidad debe ser baja a moderada, priorizando siempre la tolerancia al esfuerzo. Es vital monitorear cualquier signo de fatiga extrema o riesgo de crisis, ya que el estrés físico excesivo puede ser un detonante en algunos pacientes con síndrome de duplicación MECP2.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su equipo de especialistas antes de iniciar cualquier programa de ejercicios.