Sí, el ejercicio físico es recomendable y beneficioso para los pacientes con mieloma múltiple, siempre que sea supervisado y adaptado a la fragilidad ósea característica de la enfermedad. La actividad física regular ayuda a combatir la fatiga, mejorar la fuerza muscular y mantener la densidad ósea, pero debe evitarse cualquier impacto o carga excesiva que pueda causar fracturas patológicas.
El mieloma múltiple provoca una desmineralización ósea que aumenta el riesgo de lesiones. Sin embargo, el sedentarismo prolongado puede acelerar la pérdida de masa muscular y ósea. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde 217 personas con mieloma múltiple comparten sus experiencias, muchos reportan que un programa de rehabilitación física bien estructurado reduce significativamente el impacto del tratamiento en su calidad de vida.
La intensidad debe ser baja a moderada, priorizando la seguridad sobre el rendimiento. Se recomienda evitar deportes de contacto o levantamiento de pesas pesadas. Las actividades ideales incluyen:
La frecuencia debe ser gradual, empezando por sesiones cortas de 10 a 15 minutos, tres veces por semana. Es vital escuchar al cuerpo: si hay dolor óseo intenso o fatiga extrema durante el tratamiento del mieloma múltiple, se debe reducir la intensidad inmediatamente. Nunca realice ejercicios de alto impacto que involucren saltos o torsiones bruscas de la columna vertebral.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su equipo de especialistas antes de realizar cambios en su rutina de salud.