El mieloma múltiple no se considera una enfermedad hereditaria, ya que en la inmensa mayoría de los casos las mutaciones genéticas que lo originan ocurren de manera adquirida tras el nacimiento. Aunque existe una predisposición genética muy leve en familias con múltiples casos, el mieloma múltiple no se transmite directamente de padres a hijos a través de los genes.
El mieloma múltiple surge de cambios genéticos somáticos, lo que significa que ocurren específicamente en las células plasmáticas de la médula ósea después de que una persona ha nacido. Estos cambios no están presentes en el esperma ni en el óvulo, por lo que no pueden ser heredados por la descendencia. A diferencia de los trastornos genéticos mendelianos, el mieloma múltiple es el resultado de una acumulación de daños en el ADN celular a lo largo de la vida.
Aunque no sea hereditario, el riesgo de padecer mieloma múltiple puede verse influenciado por diversos factores. Si bien la mayoría de los diagnósticos ocurren de forma esporádica, los investigadores han identificado ciertos factores de riesgo:
La probabilidad de que un familiar directo de alguien con mieloma múltiple desarrolle la misma enfermedad es extremadamente baja. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde contamos con 217 miembros afectados, rara vez observamos agregación familiar. No existen protocolos de cribado genético recomendados para los familiares sanos, ya que no hay una prueba de ADN que pueda predecir el riesgo de padecer esta patología.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.